Este artículo fue publicado originalmente en 2020 y forma parte de mi libro ‘Hombre Lunar: ficciones y reflexiones‘ (2023). Última reedición: 2025
Hay una expresión en psicología social que siempre me llamó la atención: el fenómeno ‘siempre lo supe’, también conocido como parcialidad retrospectiva. Se trata de la tendencia humana a sobrestimar nuestra capacidad individual de haber predicho el desenlace de un evento que ya ocurrió. En otras palabras, consiste en decir “te lo dije” o “sabía que eso iba a ocurrir” cuando, mirando hacia atrás, creemos que todo era más evidente de lo que realmente fue.
En psicología experimental, este sesgo se conoce como hindsight bias o sesgo retrospectivo. Varios estudios han demostrado que, una vez conocido un resultado, tendemos a sobrevalorar la previsibilidad del evento y a subestimar la incertidumbre real que existía antes de saberlo.
Con relación a este fenómeno, descubrí la siguiente frase atribuida a Søren Kierkegaard, filósofo y teólogo existencialista del siglo XIX:
La vida se vive hacia delante pero se comprende hacia atrás.
A veces nos sentimos poco sorprendidos ante ciertos eventos súbitos o hallazgos inesperados, tanto en nuestra vida personal como en la vida colectiva. “Lo veía venir”, decimos, por ejemplo, tras la victoria de un partido político o de un equipo de fútbol. Cuando ya conocemos los resultados de un partido o experimento, de unas elecciones o de cualquier decisión cotidiana, resulta fácil e intuitivo creer que todo era más obvio de lo que realmente fue, que las cosas se dieron tal como lo habíamos predicho, que fuimos ingenuos o que lo fue el resto. Pero en el presente, pocas cosas son realmente obvias.
Vivir hacia delante es inevitable; el tiempo no deja de correr y nos arrastra con él. Comprender hacia atrás es más difícil, pues implica asegurarnos de internalizar nuestros aciertos y desatinos del pasado. Hoy, al mirar en retrospectiva, quizás parezca que todas las malas decisiones, tanto propias como ajenas, fueron simples descuidos que difícilmente se repetirán. “Ahora sí, desde mañana todo estará bien”. Visto desde lejos, con baja resolución y desde el sofá, todo parece más fácil y simple. Por eso, al intentar comprender hacia atrás, es difícil mantenernos imparciales y objetivos. Es tentador ser duros y arrogantes con quien enfrenta un problema cuya solución ya conocemos.
Entonces, en teoría, al comprender la vida hacia atrás aprendemos de nuestros errores, de nuestro pasado, de la historia. En la práctica, sin embargo, con frecuencia seguimos cometiendo los mismos errores de siempre. Tal vez por intentar remar contra la corriente del tiempo, o por cierta arrogancia que nos sabotea y nos hace creer que ya aprendimos, que ya tenemos todas las respuestas, que no volveremos a equivocarnos y que controlamos por completo lo que viene. Lo cierto es que vivimos en el presente: un punto medio entre la acción y la reflexión.
2 comentarios
Frank · 2020 a las 11:19
Te puedo hacer una entrevista?
JM Naranjo · 2020 a las 11:21
Hola! Claro, envíame un correo para conversar.